Querido colega, amig@ de Facebook o lector/a: yo entiendo que a estas alturas de la película estés perdiendo la cabeza. Qué me vas a contar, si he estado casi tres meses sola en casa sin ver a nadie que no fuera mi vecina de la acera de enfrente, el panadero o los tenderos del mercado de mi barrio, como bien te contaba en esta entrada de mi blog. Comprendo también tu perplejidad ante la situación que estamos viviendo. Pandemias ha habido a lo largo de toda la historia de la humanidad, es verdad, pero a mi también me parece ciencia ficción que estemos viviendo una a estas alturas. Por eso puedo intentar entender, aunque me cueste, que necesitemos buscar «culpables» fuera en lugar de mirar adentro. La teoría de la conspiración mundial suena hasta coherente cuando has pasado meses sin poder salir, excepto que tengas perro (de ello escribí también en este otro post).

Colega frikie en general y del mundillo «alternativo» en particular, te escribo esto al ver que por enésima vez has puesto en tu muro una de esas teorías conspiranoicas de corta pega. Que entiendo tu angustia, ojo. A mi también me cuesta comprender que, a pesar de los avances científicos, el único método efectivo para frenar una pandemia siga siendo la distancia física (que no social, dado que en estos tiempos que corren tenemos internet), la mascarilla y el lavado frecuente de manos. Por ahora no hay más «tratamiento» que ese, a pesar de lo que digan ese tipo de publicaciones que compartes. Si no hay medicación efectiva contra este virus, tampoco hay «algo natural» que valga, por desgracia, aunque puedo comprender que en la desesperación de estos meses te hayas dedicado a buscar información compulsivamente. Qué me vas a contar, si estuve pegada a las redes sociales durante semanas, hasta que decidí estar conectada solo en momentos concretos del día.

Lo que ya me cuesta entender un poco más es que le des credibilidad al tipo que sale en el vídeo ese que por enésima vez me has mandado por whatsapp sin saber si es médico, si ha formado parte de un equipo de investigación en su vida o si ha estudiado algo. Es verdad que en esta ocasión los expertos han fallado y es normal, si se están enfrentando a un virus que desconocían hasta ahora. Pero qué quieres que te diga, a mi me sigue dando más seguridad, aunque se equivoque como todo ser humano, lo que diga una persona que lleva trabajando 20, 30 o 40 años en su sector, con una sólida formación académica, que desde el principio del Estado de Alarma está trabajando 12 y 14 horas al día para entender algo de este nuevo virus, que la tía esa que dice que se ha puesto a grabarse en su casa sin que puedas ni siquiera comprobar si de verdad es médico, epidemióloga o investigadora o lo que dice tiene alguna coherencia. Puedo comprender que te cueste filtrar qué creer, aunque me cuesta más entender que no leas, que me digas que te informas «por whatsapp» o que sigas repitiendo como un loro que los periodistas (así, en general), hemos desinformado. Pero qué te voy a contar yo, que soy una friki y durante el confinamiento he dedicado mi ocio casero a verme la filmografía completa de los mejores directores de cine de Europa, casi todo el cine de autor y la mayoría de documentales de Filmin además de leer buenos libros e intentar leer la prensa más rigurosa.

No estoy diciendo que no haya medios que no han informado mal, de ninguna manera. Pero es curioso, hacía tiempo que no leía tan buen periodismo como durante esta cuarentena. Entiendo que es difícil mantenerte en tu centro en esta situación. Qué me vas a contar, si me come la ansiedad. Lo que ya me cuesta más comprender es que sigas leyendo mierda, no veas buen cine, no viajes (aunque hagas turismo) y luego digas lo mal que va el mundo. Es como alimentarte solo de comida basura para quejarte después de tu mala salud. Así que como te pedía en mi carta abierta, ¡deja ya de creerte y compartir bulos, por favor! Lo siento, pero no me valen esos discursos que alientan a perder el miedo para empezar a dar abrazos a diestro y siniestro o salir a la calle como si nada «porque nos están controlando». Puedo entender que si no te has informado bien ni has perdido a ningún ser querido o cercano, a estas alturas no seas consciente de la gravedad de la situación, por eso te recuerdo que no llevas mascarilla ni estás en casa o teletrabajas solo para protegerte, sino sobre todo para cuidar a los demás.