Es la técnica mejor valorada en el informe elaborado por el Ministerio de Sanidad sobre las terapias alternativas, que resume el resultado de los últimos estudios
internacionales realizados sobre acupuntura, homeopatía y terapias
físicas-manuales. Los ensayos clínicos demuestran que la acupuntura ayuda a controlar las náuseas y
vómitos postoperatorios y los causados por la quimioterapia. Además,
podría ser «útil» para pacientes con cefalea tensional o ataques de
migrañas y en casos de dolor lumbar crónico. Menos evidencias científicas hay sobre su uso para tratar otras patologías como la fibromialgia, la
artritis de rodilla, el insomnio, la epicondilitis o el dolor de espada. La acupuntura «tiene la ventaja de que es
un tratamiento seguro, con apenas efectos adversos, más allá de algún
pequeño hematoma o sangrado en el lugar de la inyección», según recoge el diario El País.
Diversos estudios científicos han hallado evidencia de su eficacia. Investigadores del Hospital de Formación e Investigación
de Ankara (Turquía) encabezados por Didem Sunay han demostrado que es
eficaz para aliviar los sofocos nocturnos y otros síntomas de la
menopausia y la proponen como alternativa para las mujeres que no puedan
o no quieran recurrir a la terapia de reemplazo, según publicaba la
revista Integral en su número 377 de mayo 2011 (página 13). Y otro estudio
realizado por investigadores de la Universidad de Stanford en Estados
Unidos sugiere que la acupuntura puede aliviar los síntomas de la
depresión en el embarazo aunque no se han encontrado indicios de que sea
un tratamiento efectivo contra esta enfermedad en general y tampoco parece eficaz contra los sofocos asociados a la menopausia.
¿En qué consiste su eficacia? Un trabajo del Centro de Medicina Traslacional de la Universidad de Rochester en Nueva York publicado en Nature Neuroscience revela las bases fisiológicas de sus efectos a nivel local y un estudio de la Universidad de York y la Escuela Médica de Hull York
publicado en la revista Brain Research afirmaba en 2010 que «la acupuntura puede
tener efectos sobre el cerebro«, ya que «tiene un efecto beneficioso importante
sobre algunas estructuras neuronales que afectan al dolor». Varias investigaciones han demostrado que la aplicación
de agujas activa de forma duradera los tractos sensitivos ascendentes
y, en consecuencia, se liberan endorfinas (péptidos opioides) en el
sistema nervioso central.
El estudio Introducción a la acupuntura. Fundamentos e interés para el médico de Atención Primaria confirma que «numerosos estudios clínicos controlados y aleatorizados y revisiones
sistemáticas han intentado evaluar la eficacia clínica de la acupuntura.
La evidencia derivada de estos trabajos avala la acupuntura como un
tratamiento eficaz para el dolor dental, las náuseas y vómitos de los
posoperatorios y de la quimioterapia. Para otras condiciones, los
resultados todavía no son concluyentes dado que la investigación clínica
en acupuntura plantea retos metodológicos que están en proceso de ser
superados». En 2009, esta investigación aseguraba que «son necesarios más estudios que nos permitan ir esclareciendo las dudas y
que sirvan de puente entre este antiguo arte de curar y los sistemas
modernos de salud».
A la espera de más evidencias científicas, la acupuntura ha comenzado a utilizarse en la zona de combate como parte de un programa de medicina alternativa puesto en marcha en El Pentágono. También en Estados Unidos, la Sociedad para la Oncología Integrativa (SIO) ofrece una serie de recomendaciones y una guía para la buena praxis en la aplicación de la acupuntura en el tratamiento del cáncer.
En España, la Facultad de Medicina de la Universidade de Santiago de Compostela
(USC) ofrece desde hace varios años un Master en Acupuntura para licenciados en Odontología o Medicina y
estudiantes de los últimos años de esta carrera. Según uno de los profesores, el médico de familia José Ramón Álvarez, «la OMS
reconoce la acupuntura como una ciencia médica desde hace años. De
hecho, en países como Alemania, Francia o Suecia forma parte de los
servicios de la Seguridad Social. Eso significa que el Estado reconoce
esa actividad médica como útil para los pacientes».
Carmen Rodríguez, licenciada en Medicina por la Universidad de Cádiz y titulada en Acupuntura por la Universidad china de Harbin, combina la medicina tradicional china con la occidental trabajando con acupuntura, moxibustión, homeopatía o medicina ortomolecular. Decidió estudiar estas técnicas llevada por «la búsqueda de soluciones. Investigar algo donde la medicina occidental no llegaba«. A su consulta acude un tercio de hombres y dos de mujeres y deriva al
especialista a quien padece una patología que no puede abordar. En una entrevista publicada en el Boletín APM de marzo de 2006 de la Asociación de la Prensa de Madrid, asegura que «son medicinas complementarias, no excluyentes» y explica el fundamento de la acupuntura: «el organismo posee una capacidad de resistir a los factores patógenos, para mantener el equilibrio dentro del cuerpo y entre éste y el medio ambiente». Asegura que puede paliar los efectos secundarios de la quimioterapia y mejorar el estado general del paciente con cáncer o tratar problemas ginecológicos.
En algunos casos, según Edzard Ernst, «la acupuntura real funciona mejor que la acupuntura placebo«. Este médico que puso en marcha en 1993 la cátedra de Medicina Complementaria de la
Universidad de Exeter es el primer catedrático de esa
disciplina en el mundo y autor, junto con el periodista Simon Singh, de Trick or treatment? Alternative medicine on trial (¿Truco o tratamiento? Juicio a la medicina alternativa).
Una acupuntora cuya profesionalidad y calidad humana me constan me explica que ella estudió Medicina Tradicional China durante 7 años en el extranjero, en régimen interno. Por mi parte, no me atrevo a cuestionar que la formación recibida sea peor que la de quien asiste durante 5 o 6 años a una facultad de Medicina.