Ashoka ha lanzado una iniciativa mundial para que los niños y niñas dominen la empatía y puedan convertirse en ciudadanos, líderes y pioneros. El desafío online «Activando la empatía: la transformación de las escuelas para enseñar lo que importa» anima a maestros, directores, padres y madres, estudiantes e innovadores a compartir ideas para promover la empatía en la educación.
Y es que la educación emocional «mejora la conducta en clase» y, al reforzar las habilidades de socialización (respeto, autoestima, asertividad, empatía) entre el alumnado y la inteligencia emocional del profesorado, mejora la convivencia en las aulas y previene el fracaso escolar, el bullying, la homofobia, las relaciones de pareja dominantes y el consumo de drogas. Según leo en El blog que te hará pensar, el proyecto «Educación y Trabajo emocional para un aprendizaje de prevención«, liderado por la Associació Social d’Educació de l’Emoció i la Raó (SEER) con la ayuda del Consell de la Joventut de Barcelona (CJB) y Casal de Joves (CJ), ha beneficiado a 1.200 estudiantes catalanes durante dos cursos. Al término de la experiencia, el 80% de los 400 alumnos encuestados reconoce que su actitud con los compañeros ha mejorado y observan más compañerismo, respeto y amabilidad. El 70% asegura que también ha mejorado su comportamiento general en el centro, con más participación y menos estrés y agresividad.
De la Inteligencia Emocional en los colegios se habló en el programa de radio «Factor Humano», que cada jueves por la noche se emite en Canal Extremadura. La asignatura forma ya parte del currículo del colegio SEK, uno de los primeros de España en introducir un programa de IE donde los alumnos de educación primaria estudian Inteligencia Emocional y ésta es una asignatura en niños de 2 y 3 años.
Este informe aborda la inteligencia emocional en la infancia y la adolescencia, de modo que se pueda hablar de una auténtica educación emocional. A modo de ejemplo, Aprendiendo a amar es un espacio de crecimiento personal, reflexión y aprendizaje a futuros madres o padres para que puedan crear un hogar emocional positivo para la familia. «Si hemos de elegir un elemento a cambiar en nuestros sistemas educativos, optemos por el afecto», que «modifica el cerebro de las personas», tal y como recuerda este post. Rosa María Torres explica más en Pedagogía del afecto.