Jessica Fandiño escribe en «Cambias tú, cambia el mundo» acerca de las «enfermedades emocionales«. La medicina psicosomática, de la que ya hablé en mi post de 1 mayo 2011, se tiene cada vez más en cuenta en el ámbito sanitario y más en un mundo en el que padecemos enfermedades como la alexitimia o
«ausencia de palabras para expresar emociones» y que está plagado de «analfabetos emocionales«.
Frente a ello, «es urgente amar y decir a los que amas que los amas», como dice el dramaturgo, escritor, guionista y director de cine Éric-Emmanuel Schmit en «La Contra» de La Vanguardia. En una entrevista publicada en este
mismo espacio, Christian Flèche, psicoterapeuta y padre de la teoría de la descodificación biológica sostiene que «cada órgano dañado responde a un sentimiento«, lo mismo que aseguran las medicinas tradicionales desde hace miles de años y que hasta hace poco nos sonaba a «cosas de brujas». Y Bruce Lipton, doctor en Medicina, asegura que lo que pensamos varía nuestra Biología. «Cambiar nuestra manera de vivir y de percibir el mundo es cambiar nuestra biología», dice este investigador en biología celular que reconoce que pasó «de científico agnóstico a místico» en una entrevista en la que sostiene que «si cambiamos las percepciones que tenemos en el subconsciente, cambiará nuestra realidad«.
En este blog he hablado largo y tendido de herramientas como Biodanza o Mindfulness y ahora menciono la Euritmia o arte del movimiento, creada en 1912 por el antropólogo y filósofo austriaco Rudolf Steiner y que se aplica en la escuela Waldorf con visibles resultados. Constato que, cuando se resuelve un bloqueo corporal o emocional, revierte en nuestra estructura corporal. ¡Somos uno!