Asisto en Granada al VII Congreso de Periodismo Sanitario (#7cnps) organizado por la Asociación Nacional de Informadores de la Salud. Felicito a los responsables del evento, soy consciente del esfuerzo realizado y, aunque todo es siempre mejorable, vuelvo satisfecha del viaje. Celebro además la presencia del Dr. Mario Alonso Puig, que imparte un taller sobre el poder de la comunicación en la salud. Por fin una visión holística que tiene en cuenta las emociones y la espiritualidad además del proceso físico de la enfermedad.
Alonso Puig rescata la idea de la capacidad de autocuración del organismo, proveniente de los griegos y que tan bien conocen los y las profesionales que trabajan en eso que hemos dado en llamar «salud integral» (entendida como una visión integral del ser humano que incluye su cuerpo, su mente, sus emociones). El organismo puede curarse a sí mismo y también puede bloquear el proceso reparador. El doctor asegura que la salud no solo es ausencia de enfermedad, sino también el bienestar emocional, psicológico y social y, de hecho, más de la mitad de las consultas médicas tienen una relación directa con el estado emocional del paciente. Emociones que pertenecen al inconsciente.
Denuncia que pasó los 6 años de carrera de Medicina sin hablar de la relación entre médico y paciente y recuerda lo distinto que es ser tratado como un caso que como ser humano. ¿Y qué impacto tiene la comunicación en la salud? Pues las palabras pueden crear salud o enfermedad, afirma este médico que explica también cuáles son las voces de nuestro diálogo interior: la desesperanza (haga lo que haga nada va a cambiar), el miedo (una sensación de vértigo) y el desprecio (sientes que no te lo mereces). La clave está en no permitirlas porque, cuando nos quedamos atrapados/as por conversaciones negativas, se pone en marcha un proceso destructivo que empieza por activar determinada zona cerebral y termina produciendo hasta cambios hormonales y alteraciones en la sangre, gases, obliga al corazón a trabajar más… el sistema inmunológico se ve afectado también por el estado emocional, al que afectan las conversaciones que, a su vez, mueven emociones. Después de esta explicación, queda claro el poder de la comunicación.
En definitiva, la actitud es determinante para el mantenimiento de la salud. Mario Alonso Puig nos da algunas soluciones frente a los desafíos: no adoptar el papel de víctima. «Recuerda quién eres de verdad y nunca subestimes lo que hay dentro de tí», dice; sólo se cae quien se atreve a caminar, nos caemos porque nos atrevemos a andar. Y por último, nos pide no renunciar a nuestra vocación de ayudar a los demás. Conócete a tí mismo, porque «no sólo curan las medicinas«.Y cómo vemos el futuro afecta a nuestro presente.
Y en esta visión holística de la salud no podía faltar la espiritualidad. Hablando de salud, menciona la revelación, eso que ocurre cuando, de pronto, «lo ves». Eso que tú has descubierto y no lo que te han dicho. Eso que ocurre cuando uno despliega su sentido de la trascendencia. «Los que ven lo invisible pueden alcanzar lo imposible«. Porque poder ver y no tener una visión es peor que estar ciego.