Proyección en El huerto de lucas, Madrid (España)

Mañana, el documental

Lo tenía pendiente desde que se estrenó y por fin he podido verlo gracias a la proyección organizada en El huerto de Lucas que por cierto, es uno de los rincones ecológicos que más me gustan en Madrid. No, no me ha sorprendido hasta el punto de cambiarme la vida, tal vez porque a estas alturas, ya he visto mucho. De hecho nada más empezar he recordado Stop! Rodando el Cambio, un trabajo español que expone iniciativas similares y del que escribí en esta entrada en septiembre de 2013. Atrás quedaron aquellos tiempos en que salimos extasiados de ver Utopía en pleno delirio del “new age”.

Debo reconocer que al principio, Mañana me ha parecido algo flojillo. Exceso de imágenes de recurso y de opiniones de personas que, si bien pueden ser más o menos interesantes, no dejan de ser eso, opiniones personales. Enseguida se han reforzado sus argumentos, sin embargo, con la versión de expertos y sobre todo, experiencias concretas. Y ese es su punto fuerte. El documental va cobrando fuerza a medida que avanza sobre las patas en las que se sustentan el mundo de hoy… y el de mañana: la alimentación, las energías renovables, el urbanismo, la política, la economía o la educación.

Mañana es un canto a la esperanza. Cualquiera diría que se trata de un documental vacío del tipo “otro mundo es posible”, que podría estar cargado de mensajes ñoños para “alternativos”. Sí, es verdad: sales de verlo con un chute de energía y creyendo que puedes cambiar el mundo. Y eso parece, a juzgar por las iniciativas reales de personas de carne y hueso que están creando soluciones factibles y con ello, haciendo del mundo un lugar mejor. Mañana apela a la responsabilidad de cada cual para cambiar y de ese modo, modificar su mundo con pequeños o grandes gestos al alcance de casi cualquiera. Tal vez sí, tal vez haya esperanza para la humanidad.