Ver para creer

Miles de indignados e indignados llegaron el sábado a Madrid en la denominada “marcha indignada“. Pies, para qué os quiero. Me sigue alegrando que haya quien se mueve para mostrar su indignación. Bajo el lema “no es la crisis, es el sistema”, cientos de personas se desplazaron hasta la capital desde diversos puntos de España. La puerta del Sol volvió a llenarse de gente y una vez más, la iniciativa se ha concretado, en este caso en el I Foro Social del 15M. Viendo estas imágenes, me contagio de esperanza en un mundo mejor. Y ahora, de aquí a Bruselas.

Durante unos días, pensé que lo único que había ocurrido en nuestro país era la dimisión del ahora ex presidente de la Comunidad Valenciana. No justifico de ninguna manera la corrupción política y también creo en la presunción de inocencia como eje fundamental de nuestra justicia. Ahora bien, me sorprende que arremetamos contra el señor Camps -justificadamente o no- y no se nos ocurra “meter mano” a lo que ocurre en el resto de partidos ni a lo que hacen el resto de políticos. Los pocos colegas que siguen trabajando me hablan de viajes de lujo, de favores y de fines de semana regalados a los altos ejecutivos de sus empresas. Si eso sigue ocurriendo en el mundo empresarial, no sé si quiero saber lo que pasa en el ámbito político.

Hay quien asegura que a la izquierda le viene muy bien todo esto para desviar la atención de los 5 millones de parados. Lo que me sorprende es que la derecha también haya caído en el mismo saco y se dedicara a hablar de Camps mientras se aprobaba la jubilación a los 67 años de edad. Como si no pasara nada.

Y mientras tanto, millones de personas a punto de morir de hambre en el cuerno de África. A punto de MORIR. Porque no tienen NADA que comer. Me costó encontrar la noticia de la hambruna en el diario El País. Estaba en portada, sí, pero me costó encontrarla. Parecía como si lo único que estuviera pasando en el mundo fuera que un señor se hizo unos trajes. Tuvo que llegar Anders Behring Beiring y asesinar a 68 personas en Noruega para que pareciera que algo más estaba sucediendo.

Ver para creer.