El arte de ser tú
Escucho a menudo que “la gente no cambia”. Y después de años de experiencia personal, puedo asegurar que nadie cambia si no hace nada para cambiar. En todo este tiempo de trayecto, no he conocido a nadie que haya realizado un profundo trabajo interior y no haya cambiado. En realidad, sí conozco a una persona: me confesó que, en realidad, no quería cambiar las cosas que le hacían daño. Le daba miedo. Sólo si uno cambia puede transformar lo que le rodea. Aunque, como digo en la introducción a este blog, lo que parece cambio es en realidad encuentro con tu autenticidad. Es como ir quitando capas hasta descubrir tu esencia.

A menudo ponemos todo fuera de nosotros porque lo fácil es culpar de nuestros problemas al gobierno, el estado, la naturaleza, Dios… A menudo escucho que no se puede hacer nada ante tal situación. Qué fácilmente se nos olvida que la montaña está formada por granitos de arena. Nos desgastamos ideando cómo cambiar el mundo sin darnos cuenta de que sólo podemos cambiar por dentro.¿Cómo? Mi experiencia personal es que el proceso surge efecto si se combinan los conocimientos teóricos con el trabajo vivencial y el proceso abarca toda nuestra dimensión como ser humano: mente, cuerpo y emociones. 

Creo en el trabajo personal como única vía para nuestro crecimiento interior. Sólo si tomamos conciencia podemos transformar el mundo. Este camino de descubrimiento interior no tiene vuelta atrás. En el momento en que uno se asoma a sí mismo llega a un punto de no retorno. Es, además, el camino más largo de nuestra existencia: el trayecto hacia dentro dura toda la vida. Una psicóloga y amiga me explica que una terapia estructural (que modifica las estructuras “de base” de una persona) puede durar 7 u 8 años. Así que pide que el trayecto sea largo para que tu vida dure muchos años. No te agotes pensando en llegar al final: lo importante es disfrutar del proceso. Si crees que no vas a poder hacerlo, te contaré un secreto: para recorrerlo sólo tienes que dar el primer paso.